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Lo malo es que cuando estoy así me la agarro con todos
“No puedo creer que estes pidiendo ayuda a gritos y aun asi las personas no puedan escucharte.”
— Satella.
Miércoles, 30 de diciembre
Al parecer, mi función en esta vida es ser observadora de amores ajenos, posibles o no. Largas conversaciones telefónicas (curioso: la gente prefiere comunicare conmigo telefónica que personalmente; ¿será mi carencia de belleza?, ¿mi mirada fija y enloquecida?, ¿mi voz, bastante sugestiva por su gravedad, a pesar del tartamudeo?), bueno, largas conversaciones telefónicas: me cuentan y yo apruebo o no, exclamo, callo, me asombro, consuelo, doy ánimos, filosofo, freudeo, cabalgo sobre lo narrado y le animo a la máxima velocidad. Una hora después, la sesión ha terminado. Corto. Estoy exhausta. A los dos segundos me olvido de lo que me dijeron y de la persona que me lo dijo y maldigo mi falta de tiempo, que me impide dedicarme a la creación.
Pero por una hora no estuve sola, me engañé con la acariciada idea de tener una amiga con la que me comunico y comparto penas y alegrías.
Alejandra Pizarnik, Diarios.
Ahora sí manden sus confesiones y preguntas, no tenía el ask activado ajjskdjdkdj
Deja de darle tanta importancia al pasado. Ya fue, esta bien, fue una lección más no una cadena perpetúa.
